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La princesa y la sierpe

Prólogo

Floritura prólogo

Algo perdida, camin√© durante un rato por las diferentes salas hasta que me encontr√© de bruces¬†con una inmensa puerta de madera. Engarzada en ella, como si de una joya se tratase, hab√≠a una preciosa flor negra cuyas manchas resplandec√≠an como si fueran peque√Īas estrellas. Hipnotizada por su belleza, alc√© la mano hacia ella y en cuanto mis dedos acariciaron uno de¬†sus p√©talos, una dulce melod√≠a empez√≥ a sonar y la puerta se abri√≥.

      Como si sus notas hubiesen aliviado la pesada carga de mi corazón, cogí el pomo y entré. Allí había un enorme salón de hielo cuyo suelo, congelado, tenía grabado el símbolo del reino.

      Las paredes estaban cubiertas de flores como la de la puerta, congeladas. Del techo colgaban cientos de carámbanos que reflejaban la luz de las crepitantes llamas azules que emergían de la gélida chimenea que se encontraba al fondo. Junto a ella, como una maravillosa obra de arte, surgía del suelo un precioso trono helado creado a partir de enormes copos de nieves.

      Sentada sobre él, en silencio, se encontraba Eyra. Sujetaba entre sus patas una hermosa máscara de porcelana y miraba hacia la puerta como si llevara tiempo esperándome.

¬† ¬† ¬† ‚ÄĒAdelante, os estaba esperando ‚ÄĒdijo rompiendo aquel sepulcral semblante para regalarme una sonrisa‚ÄĒ. Tomad asiento ‚ÄĒindic√≥ haci√©ndome un gesto con la pata.

      Pero por más que busqué, no encontré donde poder hacerlo.

      En ese momento, Eyra chasqueó los dedos y avivó el fuego de la chimenea. De pronto, en el salón comenzó a nevar y el primer copo que se posó sobre mi cabeza se iluminó y flotando hasta donde se encontraba la guardiana de los cuentos, se convirtió en una reconfortante butaca de hielo.

      Todavía sorprendida, me senté y sin poder evitarlo, clavé los ojos sobre la máscara que tenía en su regazo.

¬† ¬† ¬† ‚ÄĒ¬ŅEs vuestra? ‚ÄĒpregunt√© intrigada.

¬† ¬† ¬† ‚ÄĒMe temo que no‚Ķ ‚ÄĒcontest√≥ con cierta nostalgia.

¬† ¬† ¬† ‚ÄĒ¬ŅY de qui√©n es? Parece bastante antigua ‚ÄĒinsist√≠ sin poder apartar la vista de ella.

¬† ¬† ¬† ‚ÄĒPerteneci√≥ a alguien incapaz de encontrar el verdadero amor ‚ÄĒdijo acariciando con¬†dulzura la comisura de sus agrietados labios‚ÄĒ. ¬ŅQuer√©is que os cuente su historia? ‚ÄĒme pregunt√≥ clavando de pronto sus penetrantes ojos sobre m√≠.

      No sé si fue por su tono de voz o por la forma en la que acarició la máscara, pero en cuanto me hizo aquella pregunta, le supliqué que lo hiciese.

      Volviendo a dibujar esa pícara sonrisa en su rostro, dejó flotando la máscara entre ambas y atrapó uno de los copos que estaban cayendo. Lo agrandó con la punta de los dedos e introduciendo su mano en él, sacó de su interior un viejo tomo azul oscuro. Cogió su colgante y de un rápido movimiento, rompió su sello.

¬† ¬† ¬† ‚ÄĒ¬ŅEst√°is preparada? ‚ÄĒpregunt√≥ abriendo el libro por la primera p√°gina.

      Ansiosa, me acomodé en aquel frágil butacón y asentí.

¬† ¬† ¬† ‚ÄĒ√Črase una vez‚Ķ‚ÄĒ¬†Floritura pr√≥logo

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